Historia

La yeguada Millán Poblaciones fue fundada por Don Cristóbal Millán Poblaciones en 1922.

Compró un lote de yeguas en la subasta de la Yeguada Militar de Jerez. Estas yeguas eran anglo-árabes de las que recuerdo algunos nombres como Cesta, Fila y Punta.

Unos años después compró en Utrera otro lote de yeguas.

Por aquel entonces, la yeguas se dedicaban a las faenas del campo; principalmente la trilla. Se empezaba a trillar a mediados de Junio en Córdoba y se finalizaba en Jaén a finales de Agosto. Y ésta, la trilla, era la única doma que tenían.

Por aquel entonces, montar a las yeguas se consideraba de labrantines.

Se herraban con herraduras redondas y cerradas.

Se iba de un lugar a otro andando (180 km. en 3 días). Se empezaba a media mañana, se paraba a comer (1 hora y media) y se terminaba sobre las 7 de la tarde.

Un hombre llevaba en una mano fácilmente de 18 a 21 yeguas. Los potros se encerraban mientras se trillaba en el sombrajo.

De la dureza de aquellas faenas (verdadera selección) se quedaba la yeguada con las que aguantaban y las que no eran vendidas.

Nos lo relata el poeta José Carlos de Luna en sus versos sobre la trilla:

“Se achicharra la chicharra,

Se hace polvo la parva…

Salvador ve y remuda al mayoral

que se cuece con la lumbre que echa el sol.

Un gazpacho de nieve y una sandía

la sombra de una parra

que buena vida.”

 

Le preguntaba a mi amigo Perico Beca por aquellas yeguas grandes y con hueso y con mucho genio, y él me contaba que ya no queda nada.

 

Fdo. Carlos Millán Valderrama

 

                                            In memorian...

 

La noticia de la repentina muerte de Carlos Millán Valderrama

el pasado mes de noviembre (25-11-2005) me ha dejado una inmensa

sensación de vacío y tristeza. Además de ser un gran amigo y un hombre

bueno como pocos haya conocido, ha sido uno de los mas importantes

criadores de caballos de deporte en España del siglo XX.

 

Sería imposible, en los estrechos márgenes de una reseña, cubrir

la interesantísima biografía de este indigne ganadero, cuya humanidad

destacaría sobremanera  como rasgo principal. Heredó de su padre

una exquisita educación británica, así como los profundos

conocimientos sobre la agricultura y la ganadería, que se correspondían

con su gran pasión por la naturaleza y en especial por los

animales y las plantas.

 

Su ganadería, se abrió paso en una época en la que el caballo

de deporte criado en España era un valor absolutamente desconocido

para la mayoría de los aficionados al Concurso Hípico.

Productos tan importantes como Olímpico, Pies de Trapo,

Fídeas, Trapecista, Curiosa o Zodiaco y un sin fin de grandes caballos,

dotaron a Carlos Millán de un merecido reconocimiento hípico,

alzándose con grandes premios tan importantes como el CSIO

de Lisboa, e incluyendo a unos de sus caballos en el equipo

olímpico español para los JJOO de Moscú. Sus caballos estaban dotados

de una clase excepcional, eran tremendamente limpios y temperamentales.

 

Pero Carlos era mucho mas que un gran criador de caballos de deporte, era

un hombre de profundos sentimientos religiosos, que vivió en consecuencia

a su fe, dando muestras de  una gran humildad, austeridad y espiritualidad.

Su generosidad con los que le rodearon queda patente en la enorme cantidad

de amigos que le apreciaban y querían, pues sin caer en los tópicos,

se trataba de una persona inigualable, repleta de conocimientos y anécdotas

divertidas, cuyo recuerdo y cariño permanecerán imborrables en cuantos

la suerte de disfrutar de su amistad. Descanse en paz.

 

Fdo. Fernando Acedo (Federación Hípica Andaluza)

 

Publicado en la revista de la Federación Hípica Andaluza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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